Las piscinas elevadas de obra constituyen, sin lugar a dudas, una de las mejores soluciones para todas aquellas personas que disponen de un buen espacio exterior y desean tener una piscina, pero sin hacer una inversión tan elevada.
Son muchas las ventajas que proporciona esta modalidad de piscina. Y es que, a diferencia de las tradicionales, éstas son más económicas y también se hacen mucho más rápido, lo que se traduce en un ahorro significativo de tiempo. A continuación, compartimos contigo algunas de las ventajas más destacadas de este tipo de piscinas:

Versatilidad
Contrario a lo que muchos puedan imaginar, este tipo de piscinas son muy versátiles, tanto en lo que respecta a diseño como a decoración general. Además, pueden incluir una amplia variedad de funciones que se traducen en más comodidad. Por ejemplo, las piscinas climatizadas son perfectamente compatibles con este tipo de construcción y lo mismo ocurre con el estilo y decoración.
Costo
Como comentamos anteriormente, este tipo de piscinas son considerablemente más económicas. Esto se debe a varios factores, aunque se destaca el hecho de no tener que hacer excavaciones, por lo que todo el proceso es mucho más rápido y eficiente. Es decir, no solo hay un ahorro significativo en el uso de determinados materiales, sino también de herramientas y tiempo. Todo ello repercute de forma positivo en el bolsillo del cliente.

Seguridad
Este tipo de construcción elevada es más segura que las piscinas tradicionales, especialmente si hay niños en casa. Por otro lado, es importante destacar que la estructura a bases de bloques de hormigón o bien con hormigón armado es considerablemente más resistente.
Adaptabilidad
Este tipo de piscinas resulta mucho más fácil de adaptar a diferentes tamaños de patios o áreas exteriores. Y es que, a diferencia de las piscinas tradicionales, éstas no requieren de tanto espacio para ser construidas. Esta es una gran ventaja porque hace mucho más factible tener una piscina en casa, aún cuando no dispongamos de mucho espacio, ya que los diseños se pueden adaptar con más facilidad a espacios reducidos.

¿Cómo se construyen las piscinas elevadas?
Este tipo de piscinas, al igual que cualquier otro proyecto de este estilo, requieren de un proyecto técnico especializado. Si bien no es un punto obligatorio, resulta ampliamente recomendable contratar los servicios de profesionales en el área, como un arquitecto o bien un aparejador. Esto es clave para garantizar, entre otras cosas, la seguridad y durabilidad de la construcción.
Después de contactar con un profesional del área para la elaboración del proyecto, el primer paso será necesario solicitar el permiso o la licencia de obras en el correspondiente Ayuntamiento.
Una vez obtenido el permiso, el proceso de construcción de este tipo de piscinas es, en realidad, muy rápido y sencillo. Este proceso comienza con la colocación de una losa de hormigón. Este primer paso es fundamental para garantizar la estabilidad y asiento de la piscina.

Después del paso anterior, lo que sigue es levantar los correspondientes muros perimetrales. Para ello se deben utilizar pilares, contrafuertes y refuerzos para, finalmente, aplicar una capa de producto impermeabilizante.
Adicionalmente, también es necesario desarrollar todo lo relacionado con la instalación de la fontanería, indispensable para el llenado y vaciado del agua. De igual forma, es importante ajustar los sumideros, iluminación, revestimiento final, impulsión del agua, entre otros elementos. De allí la importancia de contratar a los mejores profesionales del sector.
Sin lugar a dudas, las piscinas elevadas se posicionan como una de las mejores soluciones para quienes desean una piscina en casa, pero no disponen de tanto espacio o bien no desean invertir tanto en este tipo de construcción. Este tipo de piscinas son muy prácticas, fáciles de construir, seguras y considerablemente más económicas, por ello no es de extrañar que cada día más personas recurran a este tipo de construcción.


