Cuando el arte y la arquitectura se funden en el mismo latido, la magia de ciudades como Bilbao se vuelve innegable. Este rincón del País Vasco esculpió su futuro en el año 1997, cuando Frank Gehry diseñó el Museo Guggenheim, revestido de titanio. Su singular arquitectura y diseño se asocian habitualmente al ‘efecto Guggenheim‘, que encarna la transformación urbana de Bilbao. Con este punto de partida estratégico de la ciudad, dormir junto al Guggenheim se percibe como un lujo y un privilegio. Dos sentimientos que se abrazan en los apartamentos Líbere Bilbao Museo.
Qué hace especiales a los apartamentos Líbere Bilbao Museo

Sentirse cómodo en un espacio que no es nuestra casa habitual puede convertirse en un trabajo de toda la vida. Aún los hoteles cinco estrellas, suelen tener ese condimento ‘frío’ que los aleja de la sensación de confort que nos hace echar de menos el lugar de donde venimos. En Líbere Bilbao Museo, este sentimiento se sustituye por una agradable calidez nueva y envolvente. Aunque sus apartamentos están decorados de forma diferente a tu casa y no ves las mismas fotos en los marcos, es fácil hacer tuyo el espacio y que el espacio, a su vez, se acostumbre a ti.



Su ubicación ayuda mucho. Están en pleno centro, en un enclave privilegiado para descubrir lo que la ciudad tiene preparado para ti, a tan solo 20 metros del Museo Guggenheim. Esta localización recrea un entorno único para deleitarse en el arte, la modernidad y la vida urbana. No todos los días se puede sentir la grandeza de un icono arquitectónico y cultural, que clama por ser admirado.
Estar en el corazón de Bilbao permite que el huésped pueda recorrer fácilmente los principales atractivos de la ciudad, recorrer la ría y perderse en la gastronomía y ocio característicos de Bilbao. Cada uno de los apartamentos de Líbere se encuentra diseñado con un estilo actual y funcional, equipado con todo lo necesario para una estadía práctica.
Por qué dormir junto al Guggenheim es la opción más acertada

La mayoría conoce la sensación que te invade cuando estás frente a una obra de arte, pero no todos cómo se siente el estar ‘dentro’ de una. Asomarte por la ventana y sentir la presencia imponente del museo, solo puede lograrse al dormir junto al Guggenheim, al menos si te quedas en Bilbao. Esta joya arquitectónica de titanio transformó para siempre el alma de la ciudad y a todos sus habitantes. Nunca vuelves de Bilbao siendo el mismo y precisamente por eso muchos eligen Líbere como su lugar para dormir junto al Guggenheim.
Es un alojamiento que se elige desde algo más profundo que la estrategia. Tiene que ver con abrazar el momento, el diseño y la historia como si fueran un solo concepto. Significa comenzar cada mañana sabiendo que estás a unos pasos de la ría y saboreando la energía de una urbe que se reinventa a sí misma. Saber disfrutar de Bilbao como un hogar temporal permite descubrir espacios donde cada detalle es una experiencia memorable.
El Museo Guggenheim ha dejado a un lado el viejo carácter puramente industrial de Bilbao para entregarse a la pomposidad de la modernidad. Su asombrosa cubierta, compuesta por más de 30.000 láminas de titanio superpuestas, hace que te olvides de todo lo que te preocupa en segundos. Además, al lado del museo hay otra gran joya de la ciudad, su famosa araña Mamá, esculpida en bronce, mármol y acero inoxidable, y de nueve metros de altura. Tampoco hace falta irse muy lejos para disfrutar del perrito Puppy, su mascota de flores, que capta la atención de los más fotogénicos.
Bilbao, un destino para todo el año

Bilbao es un destino que no entiende de calendarios ni horarios. Simplemente se siente. Combina con una sinfonía perfecta tradición, vanguardia arquitectónica y gastronomía excepcional. Lejos del bullicio y el ambiente vibrante de otros puntos de España, en Bilbao el tiempo tiene su propio ritmo, sin imposiciones o reclamos. El impacto del arte y la arquitectura moderna es evidente, el encanto del Casco Viejo (Las Siete Calles) hace que sea fácil perderse en sus calles medievales y sus entornos naturales y urbanos conectados dividen la ciudad en un eje fluvial perfecto para pasear. Lugares como el mirador de Artxanda regalan unas vistas panorámicas que te hinchan el corazón.
Bilbao es una ciudad cosmopolita, que seduce al visitante con una hospitalidad rigurosa, una gastronomía especial, paisajes inexplicables y un ambiente histórico inolvidable. Dormir junto al Guggenheim se convierte en el broche de oro, entre contrastes naturales únicos y un rico patrimonio que entrelaza pasado y futuro.





