La Costa del Sol es un destino eternamente asociado al agua salada y los abrasadores rayos de Sol. Se concibe como un destino en el que la música ambiente te invita a mantenerte activo, comer en los chiringuitos de la playa y aprenderte unos pasos de baile para sorprender en las fiestas nocturnas. No obstante, hay un rincón de ella donde el tiempo toma otro ritmo: Gran Marbella Resort & Beach Club. Este santuario cinco estrellas, situado en la tranquila playa del Real de Zaragoza, sigue una línea slow luxury, centrada en la relajación, la gastronomía y el bienestar holístico.
Habitaciones rendidas a la luz y la amplitud
El resort cuenta con 135 espacios de descanso, distribuidos en 125 habitaciones elegantes y 10 suites dedicadas al lujo sereno. El cuidado diseño trasciende las fronteras, con un homenaje claro a la herencia árabe de Andalucía y una lectura contemporánea del arte morisco. Se palpa en sus arcos de herradura, celosías trabajadas y azulejos inspirados en el Zellige, que filtran la luz con la que se bañan unas sábanas cargadas de descanso reparador. La paleta cromática encuentra su propia personalidad, en tonos terracota, verdes salvia y ocres suaves, haciendo presentes ciudades como Marrakech o Tánger.
Sigues en España, pero te sientes en un limbo cálido que te invita a soñar sin la inquietud del quererlo ‘todo ya’. Aunque puedes percibir como tus pies quieren elevarse, el cable a tierra se encuentra en sus vistas extraordinarias al Mediterráneo, que se encuentra en espacios como la Junior Suite con vistas al mar o la suite con vistas al mar en terraza. Aquellos que desean una estadía más íntima hallan un refugio urbano en la garden suite private pool, situada en la planta baja, en uno de los rincones más apartados del resort.
Cocina mediterránea en cualquier momento del día
Gran Marbella Resort & Beach tiene en alta estima el momento de la comida. Por eso, su propuesta culinaria ha sido diseñada para satisfacer al huésped a cualquier hora. Tiene un restaurante principal llamado La Terraza, donde se sirve un menú de inspiración mediterránea con platos que se hacen notar, como el linguine con marisco en salsa de ajo y limón o el atún a la malagueña. Estos suculentos bocados se encuentran acompañados de impactantes vistas al jardín y al mar. El ambiente empieza a bajar el volumen en sus bares.
Por un lado, el Garden Bar, rodeado de una exuberante vegetación, presenta cócteles en los que se siente el alma andaluza. Véase el Gran Rebujito o el Besos Español. El Lobby bar ameniza una velada tranquila e informal. Y, por último, el Pool Bar es la opción predilecta para quienes desean mimetizarse con la piscina, sin sacrificar una bebida refrescante.
Amù Beach Club, el alma del resort
Amù pasa a convertirse en tu estilo de vida cuando estás en Gran Marbella Resort & Beach Club. Antes de llegar a las costas de Marbella, brilló en las azoteas de Montecarlo, desde donde trae un fino soplo de aire fresco. Es un lugar para comer, relajarse y sorprenderse de la vida otra vez, un rincón para sentir algo especial que no encuentras en el diario vivir. Encarna una experiencia pulida, marcada por interiores cuidadosamente seleccionados y una atmósfera envolvente.
Abierto a huéspedes del hotel, visitantes y locales, es un refugio para los que quieren vivir la Costa del Sol a su manera, con ‘condimentos’ que hacen de su paso algo aún más liviano, como una piscina infinita con camas balinesas y acceso directo a la Playa Real de Zaragoza, una de las más tranquilas de Marbella, con hamacas y sombrillas.
Tiene una carta que delata su intencionalidad, con recetas a medio camino entre la sofisticación francesa e italiana y la autenticidad andaluza, siempre respetando y celebrando los productos de temporada.
Entre sus platos destacados encontramos la delicada pissaladière con anchoas y aceitunas y el refrescante gazpacho. Del mar llegan propuestas como el tataki de atún o la lubina marinada, y de la brasa Josper el atún a la parrilla con pimientos o la lubina con tomates Datterini. Los postres se convierten en protagonistas con maravillas como el carpaccio de pila asado con sorbete de coco. Por la noche, los sabores de altura se combinan con coctelería, música y diseño.
Champneys Spa: de Inglaterra a la Costa del Sol
El resort corona su oferta con una visión integral de bienestar de la mano de Champenys, la firma británica pionera en salud y bienestar desde 1925. Su irrupción en Gran Marbella Resort & Beach Club es su primer proyecto europeo fuera del Reino Unido. Distinta ubicación, mismo enfoque. La zona del spa dispone de 6 cabinas de tratamiento, incluida una suite doble, además de una amplia zona de spa que se articula en torno a dos piscinas principales. La piscina dinámica interior, de 19 metros cuadrados, tiene dos jets de presión, cascada de hidroterapia y sistema de nado contracorriente, creado para mejorar la circulación y aliviar la tensión muscular.
Su segunda piscina, de 39.9 metros cuadrados y a temperatura ambiente, se ha concebido para el ejercicio suave y la relajación. Los rincones terminales terminan de completarse con una piscina de agua fría a 15ºC, jacuzzi, sauna tradicional, baño turco y varias duchas de contrastes. Champneys Spa también acoge una clásica ducha de cubo, orientada a potenciar la terapia de contraste. Adicionalmente, el resort tiene cuatro piscinas exteriores (una infantil) y un gimnasio abierto las 24 horas.
Con una propuesta completa y minuciosa, Gran Marbella Resort & Beach Club nos muestra una forma diferente de vivir la Costa del Sol. Los días enérgicos y las noches animadas siguen estando ahí, pero pueden entremezclarse con horas de confort profundo y armonía extendida. Dibuja una versión más pausada y consciente del lujo sereno.
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